Iconografía

TERCIARIA LAICA

María Ana de Jesús no fue monja mercedaria, aunque iconográficamente aparece representada con el hábito blanco de la Merced, pero hizo profesión privada ante el General de la Orden P. Guimarán.

A partir de entonces se le pide que vista el hábito mercedario, en principio dice que el hábito no es para llevarlo por las calles, si no para llevarlo en el corazón, pero por obediencia y por amor a Ntra. Madre de la Merced lo vestirá. Gómez Domínguez, uno de sus biógrafos, dice que su vida puede contemplarse reflejada en su vestir:

1ª etapa de joven casadera, vistiendo como era usual, pero siempre con decoro

2ª etapa, ya independiente de sus padres, viste con una extremada austeridad, de negro

3ª etapa, ya profesa en la Merced, con hábito blanco: túnica, escapulario, escudo de la Orden, capa blanca y toca de profesa, con velo negro.

Así suele representarse, aunque con distintos atributos iconográficos. La representación mas conocida la representa marcando la faceta penitencial. Ella quiso vivir la pasión del Señor, aparece con corona de espinas y con la Cruz.

Como azucena de Madrid, con esta flor tomada entre sus manos.

Como precursora de los jueves eucarísticos, con la Custodia. No podemos olvidar que fue la precursora de los Jueves Eucarísticos, como ya dijimos, no paró de rogar hasta que se expuso el Santísimo los jueves.

Pocas veces lleva el rosario entre las manos siendo su gran difusora, ademas de que publicó un libro de alabanzas a María.

Su amor a la virgen de la Merced fue inmenso, ella la visitaba en el convento de los Remedios, que ocupaba al actual plaza de Tirso de Molina de Madrid, y por el pequeño tamaño de esta imagen la llamó siempre La Pequiñina y desde niña, tras el fallecimiento de su madre consideró a la Santísima Virgen como su única Madre.